¿Para qué cambiar el escudo de Armas?

 

—Jesús de León—

Hemos recibido la propuesta del regidor Adrián de Jesús Herrera López para la modificación de la leyenda del escudo de Saltillo, Coahuila de Zaragoza. Según el documento girado por el regidor y recibido por el Archivo Municipal, el regidor Herrera López presenta esta propuesta para que el escudo municipal incluya y establezca el concepto de equidad de género.

 

     Como se sabe, el actual escudo de armas fue ideado por el ingeniero Vito Alessio Robles, pintado por Mateo Saldaña y adoptado oficialmente por el Ayuntamiento de Saltillo el 3 de diciembre de 1937.

 

     Después de la descripción de las imágenes que se encuentran en los cuatro cantones, para las cuales el regidor Herrera no propone modificación alguna, se cita la leyenda que dice: “Tierra rica, clima benigno, hombres fuertes” y a continuación la antorcha que representa al Ateneo Fuente y la que simboliza a la Revolución Mexicana, una a la derecha, otra a la izquierda respectivamente.

 

     Después de poner estos antecedentes, el regidor Herrera procede a exponer sus motivos para agregar la palabra “mujeres” en la leyenda de nuestro escudo de armas.

 

     Empieza por definir el concepto de “equidad”, en seguida el concepto de “género” y finalmente ambos conceptos juntos en la frase “equidad de género”.

 

     El concepto de “equidad” no ofreció muchas dificultades para ser definido, porque bastó con convertirlo en sinónimo de justicia. Más problemático resultó definir el término “género”. “El género se construye a partir de la diferencia anatómica del orden sexual, no es sinónimo de mujer; hace referencia a lo socialmente constituido. Refiere diferencias y desigualdades entre hombres y mujeres, por razones sociales y culturales que se manifiestan por los roles sociales (reproductivo, productivo y de gestión comunitaria) así como las responsabilidades, el conocimiento o la prioridad en el uso, control, aprovechamiento de los recursos”.

 

     Percibimos cierta inconsistencia conceptual, inseguridad argumentativa en el párrafo anteriormente citado. No queda claro si la diferencia de género es establecida anatómica, social o culturalmente. Esa falta de rigor conceptual desafortunadamente prosigue cuando el regidor pasa a la definición de “equidad de género”. Cito: “La equidad de género es el principio, conscientes de la desigualdad existentes entre hombre y mujeres permite el acceso con justicia e igualdad de condiciones al uso, control, aprovechamiento y beneficio de los bienes, servicios, oportunidades y recompensas de la sociedad” y a continuación agrega que se trata de brindar a las mujeres y a los hombres las mismas oportunidades “sin dejar a un lado las particularidades de cada uno (a) de ellos (as)” y, sin embargo, en el siguiente párrafo propugna por un cambio de mentalidad de todos los individuos, dizque porque hay que “ver a la mujer como un ser complementario”.

 

     Aunque en términos generales comprendemos y aceptamos las positivas intenciones del señor regidor Herrera, consideramos que su propuesta adolece de una argumentación poco clara y que incurre en algunas contradicciones relativas a su manejo del concepto de género. A modo de sugerencia, quisiéramos invitar al señor regidor a que busque un término para su nueva leyenda, el cual resulte menos difícil de definir o de justificar, como por ejemplo el de “personas”, lo cual incluso facilitaría el rediseño del escudo original. Así, en lugar de decir “Tierra rica, clima benigno, hombres y mujeres fuertes”, nosotros sugerimos que la leyenda podría quedar como “Tierra rica, clima benigno, personas fuertes”.

 

     Como último punto quisiéramos hacer la siguiente consideración. ¿No estaríamos faltando a la verdad histórica al intentar esta modificación, que fácilmente podría interpretarse como una mera actualización? Si don Vito Alessio Robles, cuyo temperamento explosivo era bien conocido, pudiera salir de su tumba y conocer la propuesta, ¿cómo creen que reaccionaría?

 

     En la época en que don Vito creó el escudo, no existía el concepto de equidad de género, tan arduamente defendido como tan débilmente definido. Así pues, ¿por qué no dejar tantas complicaciones y que el escudo se quede como está?