EL ANTICRISTO

[ S E L E C C I Ó N ]

 

 

Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche. Imagen tomada de Irvin D. Yalom, El día que Nietzsche lloró.

La condición previa de todo discurso para aquel antirrealista [Jesucristo] era que ninguna de sus palabras debía ser entendida al pie de la letra. Entre los indios se habría valido de las ideas de Sakiamuní; entre los chinos, de Laotsé, y no se notaría la diferencia [p. 60].

 

La humanidad se posterna ante lo contrario de lo que fue el origen, el sentido, el derecho del Evangelio, y ha santificado en la idea de la iglesia lo que el “dichoso mensajero” consideraba precisamente como la cosa que estaba debajo de él y detrás de él. Es inútil buscar un ejemplo más elocuente de ironía histórica [p. 66].

 

…siempre se ha hablado de fe, pero siempre se ha obrado por instinto [p. 71].

 

Con San Pablo, el sacerdote lucha de nuevo por el poder [p. 76].

 

¡La “salvación del alma” es, en otros términos, “el mundo gira en torno mío”! [p. 78]

 

…consúltese la primera parte de mi Genealogía de la moral, donde por primera vez he aclarado el contraste entre una moral noble y una moral de parias, nacida del resentimiento y de la venganza impotente. San Pablo es el apóstol mayor de la venganza [p. 85].

 

[La Biblia es]… un conjunto de mentiras sin realidad psicológica alguna, inventadas para destruir en el hombre el sentido de las causas; un atentado contra la idea de causa y efecto [p. 92].

El pecado, lo repito una vez más, esa forma de masturbación por excelencia, ha sido inventado para hacer imposible la ciencia, la cultura, la elevación y nobleza de la humanidad [p. 93].

 

El cristianismo necesita de la enfermedad, como la antigüedad griega necesitaba de un exceso de salud; poner enfermo es el verdadero pensamiento secreto de todo el sistema redentor de la Iglesia [p. 95].

 

…todos los grandes espíritus son escépticos por naturaleza; Zaratustra es escéptico. La fuerza y la libertad salidas del vigor y de la plenitud del espíritu se demuestran por el escepticismo [p. 102].

 

El conocimiento es una de las formas del ascetismo [p. 110].

 

…una cosa es mentir para conservar, y otra para destruir [p. 114].

 

…el grande e incomparable arte de leer bien [es] requisito necesario para la tradición de la cultura, para la unidad de las ciencias [p. 117].

 

La Iglesia cristiana […] de cada valor ha hecho un sin valor; de cada verdad, una mentira; de cada verdad, una vileza. ¡Que se atrevan a hablarme todavía de sus beneficios humanitarios! Suprimir una miseria era contrario a su comercio; vive de miserias y ha creado miserias para eternizarse [p. 123].

Tomado de Federico Nieztsche, El anticristo.

Opiniones y sentencias diversas. Editores Mexicanos Unidos,

México, 1999, 176 pp.