La "caja oscura" de Catedral

Francisco Robledo

La cámara oscura constituyó uno de los dispositivos ancestrales que condujeron al desarrollo de la fotografía.

Entré a la Catedral de Santiago como quien llega a una casa desconocida. Mi intención no era rezar ni dejar el diezmo. Fui a buscar el antecoro y presenciar el fenómeno óptico que, según el sacristán que me paseó, fue descubierto por el campanero en 1920. El acolito de aquellos años vetó la información para mantener el misticismo de la iglesia, considerando el fenómeno un capricho divino, milagro de Dios nuestro señor. Lo que ya no se supo es cómo llegó el chisme al pueblo de Saltillo.

 

Por los años ochenta se disuadió del estigma celestial y comenzaron las visitas de artistas y curiosos. Pasó lo que con la ciencia, pues ésta crece como un árbol y la iglesia y la política se querían quedar enanas para no madurar la idea por conveniencia. Pero la mentalidad católica y de otras religiones cada vez rebasa el hermetismo tradicionalista. Si no no me creen, échense un discursito del padre Gofo, quien fue retirado de su oficio duranteseis meses, entre otras cosas, por tener vida sexual activa.

 

El sacristán amablemente me llevó a la parte de afuera, frente a una puerta de madera grande, vieja y muy negra. La abrió con una llave cilíndrica y comenzamos ascender una escalera encaracolada. No le pregunte nada. Mi concentración iba entretenida en no tropezarme por la oscuridad que nos envolvía. Lo negro del lugar pronto empezó a parlotear con la voz del acolito, relatándome más de lo que sabía de la ilusión óptica del antecoro.“Al campanero de aquella época le gustaba tocar con la ventana cerrada. Dice que un rayo de luz atravesó la ventana, cegándole al punto de turbar el ritmo de la campana. Cuando abrió los ojos, la Plaza de Armas y toda su gente estaban ahí, plasmados en la pared, boca bajo”.  

    

Con otra llave abrió la puerta que se encontraba al final de la escalera. Seguía sin haber luz y en una esquina, afuera de la habitación, estaban arrumbados los restos de esculturas de santos por el juicio del vandálico tiempo, dejándolas para escenario de Jodorowsky. Chirrió la puerta del antecoro y el sacristán me hizo entrar primero. Sentí como si estuviera entrando a la matriz. La oscuridad era espesa y calurosa. Un finito rayo de luz se veía enfrente de mí. La voz del acolito se deprendió de la oscuridad diciendo: “mire, ahí está, detrás de usté” y voltee.

 

La Plaza de Armas estaba al revés. A pesar de no llevar las gafas, vi claramente el Palacio de Gobierno, la fuente, las banquitas, gente conversando, el antiguo cerro; la cabecera de los tlaxcaltecas, carros estacionados y carros avanzando, y hasta mero abajo, me imagino casi llegando al suelo, la bandera nacional ondeando por el viento.

 

Toqué la imagen en un intento de desvanecer un holograma. Ambas manos las recargué en la pared y se mancharon con los colores de las playeras de los transeúntes ¡Todo está a color y de cabeza! Hablé a la oscuridad. “Es maravilloso”. Respondió ella y continúo: “Dicen los maestros de fotografía que traen a sus alumnos a ver el fenómeno, que es igual lo que ocurre con el experimento de la caja oscura, solo que ni ahí se ve tan nítida la imagen y el color. Los maestros dicen que data del siglo x d.c. en Bagdad por el matemático Árabe Alhacén. Tiene un libro que se llama Tratado óptico. Y otros afirman que Aristóteles ya había pensado hacer un hoyo en la pared. La luz que entraría reflejaría la imagen invertida. Otros dicen que los primeros dibujos de la cámara oscura aparecen en los cuadernos de Da Vinci. Ya se utilizaban estas cámaras para que los artistas hicieran trabajos de pintura y esas cosas. ¿Qué le parece?” Debió ser un escándalo en aquellos años de la post revolución.

 

Las cámaras fotográficas adoptaron el nombre por las cámaras oscuras, que originalmente consistían en una sala cerrada cuya única fuente de luz era un pequeño orificio en uno de los muros, donde entraban los rayos reflejando los objetos del exterior en una de sus paredes. El orificio funciona como una lente convergente y proyecta en la pared opuesta la imagen del exterior invertida, tanto vertical como horizontalmente. El sol sirve de reflector e iluminador en la película diaria de la vida. A través de su luz, en cualquier cuarto oscuro con un agujero, se proyecta la película del mundo, pero también la de mi viejo Saltillo de 1920. Y aunque no tenga una cámara digital, mientras exista el sol, alguien nos coloreara con luz y sombra.

Fecha de consulta 15 de mayo de 2014. http://www.fotonostra.com/biografias/camaraoscura.htm