LAS ESCUELAS DE VERANO EN SALTILLO (1940-1980)

 

—Carlos Recio Dávila—

A partir de 1949 aproximadamente, existió una modalidad de turismo en Saltillo bastante original. Se trataba de las llamadas Escuelas de Verano donde estudiantes provenientes de los Estados Unidos cursaban contenidos de español, arte y folklore mexicanos durante los meses de junio, julio y agosto principalmente. La primera escuela se llamó Escuela Interamericana de Verano, inició actividades hacia 1942 y originalmente estuvo ubicada en la calle Bravo 313.Tenía el Apartado postal  255. Su propietaria era la Profra. María del Refugio Galindo. Años después, en 1962, se trasladó a un edificio de fachada estilo sevillano, cubierto de mosaico en la calle de Murguía, a un costado del Santuario de Guadalupe. Estas instalaciones eran popularmente conocidas entre los saltillenses como El Parque Azteca; en su patio principal, contaba con motivos prehispánicos. Esta institución estuvo en funciones hasta aproximadamente 1980.  La segunda escuela, igualmente importante, fue la Universidad Internacional propiedad de Sergio Recio Flores que se ubicó originalmente en la calle De la Fuente, en una vieja casa, posteriormente, entre 1963 y 1969 en la Calzada Madero y finalmente, a partir de 1970, en un edificio neoclásico de la calle Hidalgo (número 167) donde ahora se ubica el Museo de la Revolución.  Esta escuela funcionó hasta 1978, año en que murió su propietario. Una tercera escuela fue el Instituto de Filología Hispánica de Praxedis Sánchez de la Peña, el cual estuvo en funciones entre 1970 y 1980 aproximadamente.

 

A dichas escuelas acudían cada año varios cientos de estudiantes jóvenes y adultos, movidos principalmente por el afán de aprender el Español y  conocer la cultura mexicana mediante la convivencia  con familias que los hospedaban a precios económicos. También se organizaban tours a Guadalajara y Puerto Vallarta, así como a la Ciudad de México y la península de Yucatán.

 

Los estudiantes permanecían en la ciudad entre dos y ocho semanas y cursaban  clases de español, historia de México, arqueología prehispánica, artesanías mexicanas, bailes folklóricos, entre otras.

 

Para la ciudad este tipo de visitas representaba un significativo movimiento económico pues, además de ocupar a maestros que durante el resto del año trabajaban en otras instituciones (la Escuela Normal por ejemplo)  se beneficiaban amas de casa al ofrecer “asistencias” a los estudiantes. Adicionalmente, muchos jóvenes fungían como tutores personalizados a fin de que cada alumno extranjero pudiera practicar el Español  en las tardes de lunes a viernes, durante dos horas diarias, al mismo tiempo que recorría los escasos atractivos que ofrecía la ciudad, como eran los templos religiosos, el Palacio de Gobierno, la Alameda e incluso el Panteón de Santiago.

 

Aproximadamente a inicios de la década de 1970, se abrían cursos en invierno, durante dos semanas de los meses de diciembre y enero.

 

Las  escuelas de verano dejaron de funcionar desde fines de la década de 1970 y a lo largo de  la de 1980.  De ellas queda el recuerdo de una etapa de la historia reciente de Saltillo en que los americanos de diversas latitudes de la Unión Americana arribaban a conocer la cultura mexicana  e intentaban aprender o mejorar un poco el domino de la lengua española.